sábado, 10 de enero de 2026

Arte y Misterio

Estoy sobrecogido de arte y de misterio. Mis sueños son lunas que se aproximan a la tierra, pero no la chocan, se integran a ella. Yo soy La Tierra. Vago en el espacio. El cosmos es mi patio. Soy un poeta del abismo, un recolector de la luz de los mares que se han secado, y de otros que vendrán en forma de lluvia o algodón. Soy miles de átomos jugando a tomar forma, reinos enteros entrelazándose en el tiempo, arcos de flores y muertes que toman vida al aprender a caminar otra vez. Soy alfombra del mundo, manto que cubre los valles y las cordilleras, bálsamo para los corazones agonizantes, etérea aurora boreal del nuevo mundo.

Soy Sol, realidad incandescente, cuerpo de algas y alma de oro. Soy fugaz como el horizonte en pleno viaje, soy un parque inmenso en donde todo el amor cabe confortablemente. Soy parte de algo más que aún desconozco, soy el futuro y el pasado del no-tiempo, soy todo posibilidad. Esta misma ola que mueve mis manos nace desde la nada misma, y allí retornará cuando tus ojos puedan captarla.

Estoy sobrepasado de arte y soledad, y oyendo un alma que pide a gritos salir y ser viento, vivir cada primavera en cada rincón del mundo. Soy también el otoño anunciando la temporada de renacimiento, la congoja de quitarse la piel de lo vivido, el salto entre dimensiones, el abrazo a las estaciones del corazón, los balanceos del alma, los sonidos de las manos creadoras que tejen un nuevo recipiente capaz de contener lo inefable. La luz, el período de la lucha y la reconciliación, la respuesta a todas las incógnitas. Soy el paraíso perdido y encontrado, ese túnel que lleva directo al ámbar reflejo del Ser.

Estoy encaminado con arte y prosperidad, con la abundancia de la Tierra. Soy Uno con la sabiduría de los cofres de las eras, el tesoro de la geometría expandida, la ruta de los que tienen sed de verdad y las huellas del canto supremo, que renace en mis pupilas. Este Don de hablar desde mundos y dimensiones superpuestas, desde altitudes soleadas de lluvias y flores, desde puertas de plata y cilantro que se abren hacia adentro.

¡Mira! he encontrado la belleza. Descubrí que no está afuera. Que no es un concepto. Que no se puede perseguir. Descubrí que la belleza está en el Ver. En ser sorprendido por todo y por todos. En no dar nada por sentado. Descubrí que me descubrí, y así te descubrí a ti.

Estoy satisfecho de arte y misterio, y no puedo hacer menos que compartírtelo.