Nadie más conoce mejor su verdadero rostro que la niebla que lo rodea. Ese espasmo espeso. Esa luz interferida de sombras. No voy a hablar del momento de la desaparición de la niebla, sino de su presencia, pues es lo que ahora toca. Un día ese rostro real será conocido por el mundo. No es precisamente el día de hoy.
La niebla es un lugar ambiguo. Pululan en ella confusiones y malentendidos. Reverberaciones de dolores remotos y pesadillas que están por venir. Pero también hay chispas de luz de una pureza inigualable. Son como perlas perdidas. Ellas viven sumisas ante el dominio de las sombras. Y el rostro puede observar ambas realidades: lo claro y lo oscuro. Pero no las puede unir, las sigue viendo separadas. Y es ésa, en definitiva, la causa de su ocultamiento al exterior.La tarea de la niebla es sencilla: esfuérzate para ver. Puedes avanzar, pero deberás ser diligente y precavido. Nada darás por sentado respecto al camino por andar. No arrasarás con él, lo transitarás con humildad. Con cautela. Podrás encontrarte baches, pero también tesoros. Nada de eso definirá al camino. Lo que lo hará será cómo experimentes unos u otros.
El semblante se mantiene en la niebla por creer que los hechos se definen a sí mismos. No es así. Es cómo los vives. Es el lugar que les des en tu proceso. Es el jugo que, cual fruto, extraigas de ellos. Los peces que viven en lo más profundo y oscuro del mar desarrollan luces. Se adaptan, aceptando el contexto. No intentan cambiarlo. No huyen a otro sitio. Son ellos mismos allí mismo. Y así van mutando.
Otra de las cosas que mantiene al semblante en la niebla es la creencia de que ésta es un lugar para quedarse. No lo es. Es un lugar de tránsito. De aprendizaje. El curso natural de las experiencias debe hacer que se mueva de allí en un momento. La única razón para no moverse es por estar eligiendo quedarse. Esto significa que hay que hacer un esfuerzo para continuar habitando entre la viscosa visión y densidad propias del ambiente.
“El ático es sólo un refugio temporal”, anuncia la casa. “La casa es sólo un refugio temporal”, anuncia el mundo. Semblante: tu misión es el mundo
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