domingo, 12 de junio de 2022

TU INFINITO VIVE EN MI

 ¡Atención! He desembarcado en tu alma. Después de viajar por eones en un inconmensurable espacio; después de vivir más de 700 vidas; luego de haber atravesado los mares más de mil veces; después de haberle dado la vuelta a la tierra cientos de veces, He llegado a ti! Así, se ha desvelado un enigma de mi propia alma: su propio sentido de ser. He descubierto ser el jardinero de este planeta, quien cuida y ama a sus flores y arbustos tan frondosos y llenos de paz. He caído en la cuenta de mi función, de mi verdadero propósito. Sólo así: desembarcando en la cúspide del atardecer de tu vida. Me alimentas de antaño con los colores fugaces que se desprenden de tu boca, me impulsas hacia lo más alto con tu fuerza extravagante, y luego caes en el océano de mis inquietudes a disipar toda absurda duda, para luego regodearme cual hembra a sus crías.

Gracias a tu brillo he logrado desentrañar los reveses del camino, he encontrado un fuego vivo donde todo era lluvia y viento.
Eres mi claro de luna! Mi desayuno en París. Mi cuento real. Mi libro abierto. Mi cuerpo desnudo, y quien lo viste. Eres el estrato de los minerales que danzan en mis venas. Eres pulido mirar que atesora y cautiva los solsticios de mi más profundo sentir.
Ahora, que conozco los territorios de tu propia esencia, será más fácil mojarme en ti, como gotas del universo que descienden hacia arriba.
!Tarde soleada en Lisboa! Noche soñaba en tu alcoba.
Todo ahora se reconoce fácilmente, y los sueños se vuelven anécdotas que una fotografía digiere mientras nos canta canciones de cuna.
Amor! Eres el aroma de una Roma morada, pintada por los dedos de la divinidad. !Clases de piano en Italia! Eres melodía rosada que penetra los púrpuras momentos.
Contamos hacia atrás.. y volvemos a nacer.. Por Fin!

Hasta el próximo encuentro, amada flor.
Fohat



martes, 4 de enero de 2022

VIAJE A LAS ESTRELLAS

 Dios me permitió en un viaje a las estrellas mirarlo de frente, ver su rostro desdibujado, pero a la vez perfecto. Tenía todos los colores del cosmos. Tenía azulejos de mansiones indemnes. Tenia corazones que orbitaban alrededor de su cabeza. Tenía en el cuello una guirnalda color blanquecina. Tenía un corazón que latia tan fuerte que parecia que estaba fuera.

 Dios me dejó entrar porque lo deseé con mucha intensidad. Lo mío no pasa por el fanatismo. Lo mío no pasa por lo estrictamente religioso. Lo mío pasa por sentir la naturaleza de mi alma, la naturaleza de la vida que me compone. Y así, dejarme llevar por aquel tirón para encontrar a Dios, que al final es la vida que nos hace mover.

Ahora que estoy enfermo, con la fiebre alta aunque con el corazón abierto, Dios decidió llevarme a esas estrellas, esas estrellas tan lejanas.. pero a la vez se veían tan parecidas a un hogar! Tan parecidas a un espacio de recreación, de vibración alta,  que simplemente yo quedé anonadado. Después de observarme, Dios entendió que realmente no era importante, tan importante, que yo recordara su rostro, más si su presencia, más si este momento.

 Él bajó de aquella estrella y me llevó a recorrer otros mundos. Me mostró cómo la vida late en cada rincón del universo. Me mostró cada una de las formas de vida que existe en esta parte de la creación. La creación es tan grande que nunca podrá ser conocida por nadie en su totalidad. Claro.. sólo por su creador. El único Dios. Padre Absoluto. AQUELLO.

 Los planetas que visité tenían aspectos muy luminosos. Algunos incluso eran más bien etéreos. Uno parecía que su suelo flotaba, podía verse incluso hasta varios, varios kilómetros por debajo de la corteza de la tierra. Incluso en alguno de los planetas la conexión de sus habitantes con la naturaleza era tan grande que con sólo tocar un árbol podían detectar su estado de salud, su edad y su proceso estacionario.

 Había otros planetas, sin embargo, que aún estaban en guerras muy superficiales. Guerras por el territorio, destrucción. Guerra por tecnologia. Guerra por minerales. Minerales que puedo decir que acá en esta tierra ni siquiera son pensados. Minerales acuosos que se transforman con la luz del sol.

 Todo esto pasó en mi viaje y mucho más. Pero esto que cuento es suficiente para mostrar que la vida es muy extensa. Que el sufrimiento sólo se da cuando nos quedamos estancados en un pequeño puntito de aquel enjambre gigantesco y misterioso que es el universo. Las miles y miles de galaxias. Los cientos de trillones y trillones de planetas. 

 Esta visión me otorgó realmente una paz estremecedora. Me entregó un confort, una gran seguridad de que estoy en el camino. Y de que cuando los problemas abruman, aunque yo esté junto con tanta gente aquí en el planeta tierra, cuando los problemas abruman, hay que recordar que somos millones y millones de trillones de almas que andan por el universo evolucionando. Cada una a su ritmo. Cada una en su territorio. Buscando poder de la mejor manera crecer.  Algunas en algunas sociedades muy conscientes, donde ya no necesitan más que pensar para moverse, para actuar. Para ser. Donde la evolución es tan grande que entre sus habitantes no notan la diferencia, tienen plena consciencia de su separación, pero viven desde la unidad. Porque saben que deben desarrollar en este momento esa escala. Esa escala de crecimiento. 

 Entonces, ahora que Dios me ha depositado de nuevo en esta cama, puedo con mucho agradecimiento decirle que deseo que esta experiencia la tenga todo el mundo. La experiencia de conocer la totalidad dentro de uno. La experiencia de vivir desde la unidad que somos. La experiencia de ser desde lo más puro, lo más íntimo. Desde la esencialidad máxima. 

 Agradezco nuevamente a Dios por esta oportunidad. Por este viaje que, en su momento, me parecía infinito, totalmente atemporal. Pero luego cuando volví aquí entendí. Entendí que todavía soy un ser humano y debo honrar mi humanidad. Y debo aceptar mi cuerpo. Mi cuerpo con todas sus debilidades y con todas sus fortalezas. No sólo mi cuerpo físico sino también mi cuerpo emocional, mi cuerpo mental, mi cuerpo álmico o causal.

 Todos los cuerpos están siendo constantemente sugestionados por el exterior y por el interior. Y hay que admitir que es cuestión de tiempo poder seguir en esta senda y crecer y aumentar el tamaño y, más que el tamaño, la seguridad, la firmeza y la unidad entre todos los cuerpos. Entre todos los chakras. Para volverse simplemente una extensión de la creación. Sin una mente racional castradora. Sino con una mente racional que ayuda, que coopera con la evolución del alma. Que se pone a su servicio. Que renuncia a querer ganar importancia. Que busca dentro de sí también la realización. 

Toda vida, todo, es energía. 

Y este es el momento para aceptar. Para aceptar total y completamente la experiencia humana.




viernes, 26 de noviembre de 2021

¿Qué es el arte? ¿Para qué sirve? - Graciela Casina

 Hay una sustancia intangible que lo impregna todo detrás de la materia. Ella conmueve la sensibilidad de los humanos de cualquier clase social, cuando serenan la mente y se dejan penetrar por su sutileza.

 Esa sustancia es vibración. Es luz que se ve sin ser vista por los ojos físicos. Está en algo que creamos sin intención de hacerlo pero que se precipita, fluye y queda sobre una superficie ó movimiento.

 Es voz de no sé dónde que se expande en el espacio pleno, generando sonidos recordados. Allí hay todo eso y más. 

 Aquéllo nos despierta de ese sueño devorado que vivimos permanentemente sin saberlo. Eso casi mágico es ARTE, lo que me hace ser lo que soy: HUMANO!

 Donde las palabras ya no pueden llegar con su significado para comunicar una emoción, los sonidos lo hacen.

 Donde lo desagradable no se logra borrar por su imperfección, las formas y colores lo transmutan.

 Cuando el cuerpo quiere olvidar ó gozar, con movimientos cuenta.

La naturaleza, en todos los casos, se manifiesta abierta, sin esfuerzos, colmándonos de todo, gestando plenitud, felicidad y dándonos el sentido de la vida.






El Ojo de La Tierra (Escrito junto a Graciela Casina)

EL OJO DE LA TIERRA

El mirador del pueblo recibía una multitud de personas cada día. La vista que proporcionaba era única en la zona. Cada vez que uno iba el paisaje parecía ser nuevo y diferente, como las aguas de un río. 

El lugar había sido nombrado como “Mirador Vidërbha”. Esta última palabra proviene del antiguo idioma sanscrito y significa algo así como “una especie de unión mística que existe entre el poeta y la poesía”. Los fundadores del pueblo habían elegido ese nombre porque era un sitio que atraía muchísimo a poetas y poetisas de todos los lugares del reino. Así como de día venían personas de todo tipo y profesión, por las noches se podía divisar a pequeños grupos de estos artistas que se quedaban hasta el alba contemplando y “recibiendo los versos del aire”, como ellos decían. Existe, incluso, una leyenda sobre algo extraordinario que ocurrió una de esas noches.

Se dice que, aún estando los ojos de los poetas intrigados observando el cielo, pequeñas partículas brillantes que tachonaban la vía láctea comenzaron a moverse como en una danza frenética, pero sutil, en el espacio azul. Seres color plata que dejaban una estela blanco dorado irradiaron su luz hasta los confines del universo, iluminando todo como si fuera de día. En cada uno de sus rayos se gestaba un poema, una alegría, una canción o melodía que, al esparcirse en el espacio, se transformaba en un cuadro de colores gloriosos, derramando sensaciones de paz, armonía, serenidad y transmutación a toda la atmósfera terrestre. Se cuenta que ese día todos pudieron crear la mejor versión de aquellas cualidades y potencialidades que moraban latentes en su ser y que jamás habían imaginado poseer. Música, colores, palabras bellas y constructivas se mezclaban en una danza que todos compartían felices.

 Al amanecer, todo había vuelto a la calma. Parecía que aquellos sucesos habían ocurrido como en otra dimensión temporal.

A partir de ese día, muchos más artistas comenzaron a llegar desde remotas tierras. Al parecer, este lugar de la tierra encerraba un misterio que solo los que se hallaban abiertos de espíritu podían conocer.